La plancha y yo

Al final sucedió.
 
Cientos de veces, por no decir miles (bueno, vale, estoy exagerando: unas cuantas veces), he vuelto a casa a comprobar si me había dejado la plancha encendida, incluso aunque no la hubiera usado.
 
Siempre la encontré desenchufada.



Hasta que hace unos días me la dejé puesta, una hora enchufada allí solita y abandonada ... menos mal que estaba a la mínima potencia. Ni siquiera me di cuenta hasta que me lo dijo mi medio limón.
 
Así que ya he alimentado mi paranoia de que me voy a dejar la plancha para los siglos de los siglos, aunque tengo que decir que ni la casa salió ardiendo ni se quemó nada, así que, igual dejarse la plancha no es tan grave más allá del consumo eléctrico que pueda generar ... bueno, por mi tranquilidad mental será mejor que no vuelva a suceder!

Kate

Actuar es el menor de los talentos. No olvides nunca que no te darán un Nobel por ello y que Shirley Temple lo hacía perfectamente con cuatro años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario