Comidas para morirse

Literalmente.

Brian Price ingresó en la prisión de Texas en 1989 por agresión sexual a su ex mujer.

Fotógrafo y músico de profesión, estas habilidades no habían de servirle de mucho en la cárcel, así que aprendió a cocinar.

Tradicionalmente la última cena de un condenado a muerte la prepara otro prisionero que cumpla una pena menor en una cárcel cercana, aquel que esté a cargo de la cocina en la noche en cuestión. Y esa fue la tarea de Price durante once años, su pericia en la cocina le hizo mantener el puesto, que en principio era aleatorio, por más de una década.


De esta experiencia publicó un libro "Meals to die for (Comidas para morirse)" en el que da las recetas que ha preparado a lo largo de los años y que suelen reflejar los últimos deseos de sus comensales. Al menos en la medida de lo posible porque el menú tiene siempre un límite de precio y de ingredientes, según lo que haya disponible en la cocina de la prisión.

Aunque al principio estaba a favor de la pena de muerte después de tantos años de intentar dar lo mejor a aquellos que iban a morir al día siguiente Brian Price se convirtió en un detractor de la misma.
Un poco macabro, no os parece?

Kate

Actuar es el menor de los talentos. No olvides nunca que no te darán un Nobel por ello y que Shirley Temple lo hacía perfectamente con cuatro años.

1 comentario:

  1. La verdad es que el libro no es un poco macabro: es muy macabro.

    En fin, al menos hay una persona menos a favor de la pena de muerte...

    Besos

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